Mamasitas

madrePor Karelia Álvarez Rosell

Vuelve mayo con su olor a lluvia y las inmensas ganas de recordar las proezas de esos seres extraordinarios, que tienen la exclusividad de abrigar en su vientre a criaturitas, darle continuidad a la vida y, por si fuera poco, hasta dones de cartomántica al presentir si trae hembra o varón.
¿Qué decirme a mí misma?, ¿qué decirle a mi madre adorada: Ceci, Paula, Yiya…? ¿qué decirle a mi hermana?, ¿qué decirle a mis amigas?, ¿qué de nuevo decirles a quienes en el futuro lo serán, a aquellas que ya sienten las pataditas en sus pancitas como caricias o a las mujeres que llevan de la mano a sus críos por los vericuetos de la vida?
Pues, a mí misma, me doy las gracias por haber sido tan sabia al haber decidido tener a mis dos princesas, esas que son carne de mi carne, sangre de mi sangre; mis desvelos, risas, llantos, esperanzas, fortaleza…mis sueños.
La llegada de mis K y su disfrute han acrecentado ese amor incalculable que siento por mi madre o mi “panetelita borracha”, no porque ande siempre bajo el efecto del alcohol , de hecho no le gusta, sino porque es de masa suave y esa miel que endulza, calma y alivia.
Siempre mayo nos invita a hacer magia, desandar las calles o tiendas en busca de un regalo, a pasar por intrusas o intrusos por apropiarnos de flores del jardín ajeno, de escribir postales a oscuras para no ser descubiertos y hasta de convertirnos en el mejor de los poetas porque las mamasitas somos inspiración.

Sigue leyendo

Anuncios