Mirarnos en el espejo

Soy-bella-y-perfecta-mujeryempresaria.com_Por Karelia Álvarez Rosell

¿Puedes venir a mi casa un momento, si es ahora, mucho mejor? Escucho a través del teléfono. Una amiga reclama mi presencia en su casa con urgencia. Fui a su encuentro, por supuesto, muy preocupada porque no tenía ni la menor idea de qué podría ocurrirle.
Mirarla, agudizó no solo mi angustia sino que provocó una mezcla de sentimientos. Me parecía mentira, pero en su rostro había síntomas de violencia, de esa que deja vestigios en la piel y el corazón.
Ni se me ocurrió reprocharla, ¿quién era yo?, tampoco ir tras los por qué; tan solo la abracé, la cogí de la mano para llevarla frente al espejo: – ¿Qué vez? Yo aprecio a una mujer extraordinaria, no pierdas la costumbre de mirarte y valorarte. Sigue leyendo

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