Añoranza por la infancia

NiñosPor Karelia Álvarez Rosell
Acostadas en la cama, mis hijas y yo, vemos fotos de cuando era niña, se ríen de las motonetas y los lazos que me ponía mi mamá; también de esos ojitos que a pesar de las noches y los días transcurridos todavía muestran cierta picardía infantil.
Qué cosas tiene la vida, a quienes me conocen ahora les cuesta creer que cuando pequeña solía ser traviesa, precisamente por lo sosegada que soy ahora, pero jugaba a la escuelita con ranas cazadas por mis propias manos (ahora me horroriza hasta mirarlas) y le caía atrás a una gallina pinta y sin pelo en el pescuezo para quitarle sus pollitos; al final terminaba corriendo para no ser víctima de una picotazo. Sigue leyendo

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