Huracán de solidaridad

Por Karelia Álvarez Rosell

Mi colega Mayra todavía no se recupera, a ella le corre Santiago de Cuba por las venas y aunque lleva más de treinta años en este territorio nunca ha renunciado a su provincia natal, a la tierra rebelde, solidaria y hospitalaria.
Pero no solo ella anda en esta apartada isla con el corazón desecho ante tanto desastre, cada pinero siente los estragos del huracán Sandy en su propia piel porque tiene vivencias de tales fenómenos atmosféricos.
Todavía el nombre de Gustav causa pavor y estremecimientos, pues se empecinó y con furia nos vino encima con fuertes rachas de un ciclón de categoría cuatro para dejar la sensación de haber sido víctimas de una bomba nuclear. Sigue leyendo

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