Mujeres entre la muñeca y la pelota

Por Karelia Álvarez Rosell Mujer con niños

A Mercedes todos los días la veo salir de su casa con sus dos hijos, al más pequeño lo deja en el círculo infantil y el otro continúa con ella para el centro laboral por no tener con quien dejarlo durante el período vacacional.
¿Y el papá?, le pregunto: “Bien y tú, nos peleamos hace algún tiempo, me pasa 50 pesos por cada uno y cuando se acuerda de los niños los llama o viene a verlos, ya sabes, visita de médico; yo soy la que siempre está presente, dando cariño, resolviéndoles sus problemas y exigiendo un buen comportamiento.” Sigue leyendo

Madre en apuros, pero feliz

DSC03820Por Karelia Álvarez Rosell

Entre cursos, reuniones, el ajetreo para la puesta en marcha de la página web del Victoria y otras responsabilidades, he estado un poco distante de ustedes, pero demás está decirles cuánto disfruto este espacio y el contacto con mis fieles seguidores.
Inmersa en tantos quehaceres, también he sido una madre en apuros. De repente me vi atrapada en decisiones difíciles: acompañar a mi hija pequeña en sus pruebas finales de sexto grado o a la mayor en su primer concierto dentro de la enseñanza Media, en La Habana.
Pero las súper mamás tenemos la cualidad de ingeniárnoslas y buscarle soluciones mágicas a esos conflictos en los que a veces la vida nos atrapa, más cuando una asume la crianza de los hijos sola, ya sea por decisión propia, ruptura matrimonial o las circunstancias.
Precisamente por esas determinaciones en pos del “bienestar familiar”, en ocasiones me siento con tentáculos, así como un pulpo, al intentar darle salida a muchos asuntos a la vez, entonces me veo ahuyentando la melancolía con poquitos, zurciendo afectos debido a la prolongada ausencia o restaurando las noches para obsequiar mejores días. Sigue leyendo

Mamasitas

madrePor Karelia Álvarez Rosell

Vuelve mayo con su olor a lluvia y las inmensas ganas de recordar las proezas de esos seres extraordinarios, que tienen la exclusividad de abrigar en su vientre a criaturitas, darle continuidad a la vida y, por si fuera poco, hasta dones de cartomántica al presentir si trae hembra o varón.
¿Qué decirme a mí misma?, ¿qué decirle a mi madre adorada: Ceci, Paula, Yiya…? ¿qué decirle a mi hermana?, ¿qué decirle a mis amigas?, ¿qué de nuevo decirles a quienes en el futuro lo serán, a aquellas que ya sienten las pataditas en sus pancitas como caricias o a las mujeres que llevan de la mano a sus críos por los vericuetos de la vida?
Pues, a mí misma, me doy las gracias por haber sido tan sabia al haber decidido tener a mis dos princesas, esas que son carne de mi carne, sangre de mi sangre; mis desvelos, risas, llantos, esperanzas, fortaleza…mis sueños.
La llegada de mis K y su disfrute han acrecentado ese amor incalculable que siento por mi madre o mi “panetelita borracha”, no porque ande siempre bajo el efecto del alcohol , de hecho no le gusta, sino porque es de masa suave y esa miel que endulza, calma y alivia.
Siempre mayo nos invita a hacer magia, desandar las calles o tiendas en busca de un regalo, a pasar por intrusas o intrusos por apropiarnos de flores del jardín ajeno, de escribir postales a oscuras para no ser descubiertos y hasta de convertirnos en el mejor de los poetas porque las mamasitas somos inspiración.

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Padre de categoría mayor

D+¡a de los Padres 1Por karelia Álvarez Rosell

Foto: Arturo Enamorado

Por supuesto que padre no es cualquiera como algunos insisten en afirmar por ahí. Concebir y tener un hijo es el acontecimiento más trascendental no solo en la vida de las madres sino también de los padres.
“Bendito quien escucha muchas voces tiernas llamándolo padre”, manifestó en una ocasión Lydia M. Child, la prestigiosa feminista norteamericana. Y no deja de tener razón, pues constituye un episodio que entraña devoción.
De ahí que concebir no solo es lanzar al mundo un nuevo ser, es como sembrar una semillita, la cual dará con el tiempo buenos o malos frutos, en dependencia de la atención con que la atendamos día tras día. Sigue leyendo