Aprendí

KarechiquiPor Karelia Álvarez Rosell

Esta peque, con olor a lomerío y tierra húmeda del Escambray, pero también a salitre, mármol… llega pletórica de felicidad a su medio siglo de existencia.
El camino transitado ha sido arduo y no pocas veces lleno de rocas, pero por los vericuetos de la vida aprendí a pintarla de colores como ese arcoíris que cuando niña solía cortar con los dedos, simulando una tijera.
Aprendí, por mis padres (Ceci y Tata), que la familia no se escoge, te llega, se aprende a quererla y defenderla amén de sus imperfecciones porque cuando llega un temporal siempre da cobija, compañía, amparo… Por suerte, tengo una estupenda porque no espera a que llegue el mal tiempo.

Aprendí, de un dolor indescriptible que solo las mujeres enfrentamos para saborear el placer de ser mamá, esa condición que asumimos desde que esas personitas habitan en nuestro vientre y cuyos movimientos y pataditas se convierten en sublimes caricias.
Aprendí, con el nacimiento de mis K a querer y valorar más a mi mami, que junto a mi “abu” todavía me acompañan; que no existe nada en este mundo que dé más placer que ser madre porque serlo me enseñó a restaurar los días y a zurcir afectos para multiplicarme el amor.
Aprendí, con el decursar de los años y sin premeditarlo, que el periodismo es una de mis pasiones; me nutre de conocimientos, relaciones, reconocimientos y, lo más importante, me hace conocer y llegar a los más profundo de las personas.
Aprendí, que no es válida la existencia sin esos seres que están aunque no siempre los veas o les hables, pero llegan cuando menos los esperas: las amistades, para mí imprescindibles, para mí tengo las mejores porque juntos hemos sabido tejer el crecimiento de es esa amistad que levanta tu ánimo y hace que un mundo oscuro y vacío de repente parezca brillante y pleno.
Aprendí, que el amor es como el agua de una desdeñada primavera y también cascada de luz interminable; al respecto pudiera quejarme, pero no, porque hasta mí ha llegado el verso, un te quiero, la melodía a piano, el beso ardiente, el sombrero, los gladiolos, las llamadas, el abrazo, ese abrazo que me estremece, hace parpadear como estrella y arder como paloma.
Aprendí, que la felicidad existe, a trozos, pero existe y que cuando llega con alas de mariposa debes volar junto con ella; que la vida podrá ser tormentosa, pero es vida, más cuando la hacemos plena y la pintamos con los colores de la ternura.

Gracias por acompañarme…

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4 comentarios el “Aprendí

  1. Mi querida Kare. Recibe desde este rincón del Caribe muchos besos, abrazos y los mejores deseos de bienestar en tu día. Que la vida te conceda muchos mas años, y a quienes conocemos tu grandeza y nobleza, la oportunidad de seguir teniendote cerca, sin importar las distancias. FELICIDADES.

  2. tu cumple es cada amanecer, porque se nace junto con el sol y esos recuerdos que perduran en el alma. felicidades amiga y colega.

  3. Me has hecho llorar con tanta verdad…eres muy buena persona, excelente periodista y mereces todo lo bueno que la vida puede dar…un abrazo enorme aunque ya pasé por tu muro…

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