Felicidades, nos vemos en el 2014

feliz-2014-105Por Karelia Álvarez Rosell

Como cada diciembre mi isla huele a fiesta, celebración. La gente anda de un lugar a otro en busca del pernil o pedazo de carne de puerco, los frijoles negros, la yuca, la ensalada, la cerveza, el ron o cuanto producto pueda enriquecer la tradicional cena para esperar el nuevo año.
En un abrir y cerrar de ojos se nos irá el 2013 y le daremos la bienvenida al 2014. Y justo el 31, a las doce de la noche, se armará la algarabía en los hogares; llegarán los abrazos, el beso, la alegría multiplicada, las añoranzas, los deseos, los nuevos compromisos, los sueños…
Habrá hasta quienes salgan al portal o a los balcones de los edificios para lanzar cubos con agua con el fin de ahuyentar lo malo y darle paso a lo bueno, algunos le darán gracias a Dios por regalarle otro año de vida, mientras otros harán sonar los tambores o querrán tirar la casa por la ventana. Sigue leyendo

Sin renunciar a la vida

DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA EL SIDA9044591-apariencia-del-rostro-de-mujer-en-manchas-de-color-rosas-negros-gris-y-blancos

Por Karelia Álvarez Rosell

Ya me habían comentado acerca de su conmovedora historia, nos citamos para el parque de Los Hexágonos uno de estos días en que el tiempo en mi isla refresca y nos incita a sacar los abrigos.
Llega a nuestro encuentro. Jamás imaginé encontrármela tan joven, jovial y pletórica de vida, en verdad pensé conversar con una persona con más edad, pero Alejandra (este no es su nombre verdadero, me pidió no publicar el suyo) no renuncia a sus sueños porque según ella por alguna razón todavía permanece entre nosotros.
El mundo se le vino encima cuando en el 2005 le confirmaron el contagio con el SIDA; sin embargo, reconoce que aunque la noticia la estremeció porque para ello una nunca se prepara, podía pasar por la vida tan desorganizada que llevaba.
Cuando aquello acababa de cumplir 16 años. Le había prometido a mi mamá que esperaría después de los 15 para tener relaciones sexuales, se lo dije para que me dejara tranquila, pero eso nunca fue así; la separación de mis padres me cambió, de princesa pasé a no sé qué… Sigue leyendo