Visión de una diplomante

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Texto y fotos: Karelia Álvarez Rosell

A mis asiduos lectores les debo una explicación del motivo de mi prolongada ausencia. Durante nueve semanas fui una de los 36 alumnos que en días recientes se graduaron en la VI edición del diplomado de Administración Pública y Dirección y Gestión Empresarial; también confieso que acudí por disciplina.
En realidad tengo otras preferencias en cuanto a temas de superación, la economía no es mi fuerte y como otros compañeros de estudio pensaba en que iba a ser una pérdida de tiempo por considerarlo un poco más de lo mismo.
Los días finales, ya en la preparación de la tesina convertida casi en una tesis de maestría, fueron muchos los desvelos y la búsqueda de tutores porque a un “rector devenido alumno” se le ocurrió  implementar en  nuestras investigaciones el Diagrama de Pareto, un personaje muy famoso no solo por los aportes estadísticos sino por lo que nos hizo correr, claro, en aras de la integralidad.Con el decursar de los días la visión en cuanto al curso cambió totalmente, no solo porque había una buena representación femenina y el descubrimiento de nuevas amistades, de esas que te van calando en lo más profundo por las huellas positivas sino debido a la variedad de temas que ayudan a comprender cuán necesaria es la preparación, el cambio de mentalidad, el sentido de pertenencia, el dominio de las potencialidades locales y la aplicación de la ciencia para no solo sacar a Cuba del atolladero sino a nuestro terruño.
Hoy siento la necesidad de reconocer cuánto aporta este diplomado, el cual tiene como objetivo la preparación y actualización de los directivos para el mejor desempeño de sus funciones y el enfrentamiento con eficiencia de la implementación de los acuerdos derivados del VI Congreso del Partido, en particular la implementación de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.
Y que sostenga tales criterios guarda relación con la organización concebida por parte del Gobierno y la escuela municipal del Partido Arturo Lince; así como la profesionalidad de los profesores, en su mayoría máster y doctores, de la moderna y renovada universidad Jesús Montané Oropesa, quienes le impregnaron a cada encuentro adecuadas herramientas para engrandecer el conocimiento.
Ya en la Isla suman 236 los diplomantes, ello siDSC00418gnifica que un considerable por ciento de los directivos de la localidad han recibido tan necesaria capacitación, de ahí la imperiosa necesidad de hacer visibles las transformaciones en cada organización o colectivo laboral.
Me pregunto cuántas de las innovaciones presentadas en los trabajos finales a partir de los problemas diagnosticados en las entidades han sido puestas en prácticas. Con seguridad me atrevería a asegurar que no muchas, por lo cual considero que sería válido convocar a un encuentro en aras de conocer el impacto del diplomado.
Si no ponemos en práctica los conocimientos y las herramientas recibidas para lograr una eficiente planificación y gestión de los procesos, será muy difícil que la Isla pueda materializar el Plan de Desarrollo Integral previsto hasta el 2020.
Tanto el territorio como los pineros reclaman cambios palpables, pero estos no llegarán por arte de magia, se impone despojarnos del facilismo, del acomodamiento y las justificaciones como también romper las ataduras o esos frenos que obstruyen las mentes, el camino hacia el futuro.  Y ello depende en gran medida de los cuadros.

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