Simplemente, amigas

amigasPor Karelia Álvarez Rosell

Todavía late en nuestra mente y en el corazón ese encuentro casi improvisado, donde no importó si unas venían de ese llamado primer mundo que lagrimea por la crisis o de una de esas islitas perdidas en el Mar Caribe.
Qué interesaba el lugar de la cita, las lluvias que se empeñan en humedecer los días en mi terruño, las ocupaciones, el ajetreo de la vida cotidiana ni el calor debido a ese Astro Rey que cada vez más se empeña en hacer de las suyas.
Nos movían los sentimientos, la amistad, los recuerdos de la década de los 80, cuando éramos estudiantes; para entonces le sacábamos brillo a los kikos (zapato escolar), aprendíamos a bailar casino, chapeábamos las plantaciones citrícolas, comíamos toronjas, dormíamos en las cortinas de pino, jugábamos al burrito 21, preparábamos matutinos o nos daba la madrugada en el docente por la proximidad de un examen.  Fue una época en que Cuba no andaba tan desaliñada como ahora, todavía no había asomado sus narices ese período especial que nos truncó los sueños a muchos; de hecho nos daban en los planteles educacionales internos y de manera gratuita desde el uniforme escolar hasta las almohadillas sanitarias.
Qué tiempos aquellos, cuántos recuerdos, cuántas bonanzas e historias compartidas juntas. Llegó un momento en que decidimos nuestro destino, nos profesionalizamos, nos quedamos; mientras otros con el corazón estrujado por lo que dejaban atrás e iluminado por el descubrimiento se fueron.

Entre risas, bailes, sorbos de refreso y cerveza ahondamos en la vida estudiantil, el trabajo, la familia, esos regalos divinos que son los hijos, los esposos, los novios, las mujeres, a quienes decidimos hacerle un monumento por esa capacidad para hacer marabares en el hogar y lograr la unidad familiar en tiempos colvulsos.
Sin embargo, aunque cada cual escogió su camino siempre nos quedan los recuerdos, la esperanza, los sueños, el agradecimiento, el cansancio, el dolor y el ímpetu para defender esa amistad que nos une porque no repara en las distancias y ni en las cercanías para duplicar las alegrías y dividir las angustias por la mitad.

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2 comentarios el “Simplemente, amigas

  1. Qué Hermoso escribes Karelia Alvarez Rosell..!!!!
    Cuánto sentimiento hay éste artículo!!!!
    Se lee y se siente Amor y Amistad!!!!
    Me gustaría poder ir a la Isla así conocerte personalmente porque escribiendo eres un mangón!!!! Gracias por este bello artículo, describiendo lo que para muchos de nosotros es tan solo una foto.
    Tú, con tus palabras le has dado Vida!!!! y las sonrisas de todas Uds dicen Felicidad!!!!
    Besossssssssssssssssss!!!!!!!
    Marce

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