Mala fumadora

mujer fumandoPor Karelia Álvarez Rosell
Sí, me convencí hace cuatro años en que la “pelona”, como le dicen por estos parajes y en el argot popular a la muerte, me estuvo dando vueltas, por suerte me le escapé gracias a la grandeza de la medicina cubana, la voluntad de los médicos y mis ansias de no abandonar esta vida, quizá compleja, con sus matices, pero con sus  encantos.
Es 31 de mayo, Día Mundial contra el Tabaquismo. Entonces pienso en aquellas terribles horas en terapia intensiva en el hospital general docente Héroes del Baire, cuando en una segunda operación –fueron tres en una semana y por ninguna desembolsé dinero alguno– poco faltó para entrar en un paro respiratorio debido, entre otros problemas, al estado de las vías respiratorias, laceradas por los más de diez años inhalando la dañina nicotina.
Y tal situación pudiera estar relacionada con la carga tóxica de más de 4 800 sustancias químicas presentes en el humo del tabaco, capaces de provocar la reducción del aporte de oxígeno al organismo.Durante aquellos días, ajena a mi gravedad, ni tuve fuerzas para dedicarle mis pensamientos al cigarro, pero después de abandonar el principal centro hospitalario de la ciudad de Nueva Gerona, tampoco.
Recuerdo cada una de las muestras de cariño recibida, las cuales todavía hoy agradezco, como también evoco la incitación de mi vecino Mariano que con el mejor de los propósitos tocaba a la puerta de mi apartamento cada mañana para saludarme, preocuparse por mi recuperación y ofrecerme una tacita con café junto a un “popular”.
Yo le aceptaba la aromática bebida negra; sin embargo, no el cigarro. Él siempre me decía: “Deja que salgas del susto, volverás  a coger el vicio”. Así se mantuvo por varios meses hasta que desitió.
Confirmé que era pésima fumadora, siempre detesté el olor desagradable del cigarro, no solía desandar las calles de mi ciudad echando humo como una locomotora y cuando en mi deprimido monedero escaseaba el dinero prefería gastarlo en platanitos frutas para mis nenas.
No son pocos los científicos que confirman en sus investigadores la relación de cuantiosas enfermedades, importantes o no, con el hábito de fumar; no obstante, resulta preocupante que las personas lejos de inquietarse y alejarse de tan dañina práctica se apegan cada día más.
Cuba no está alejada de tal realidad. El país se encuentra entre los primeros de la región latinoamericana en cuanto al consumo de cigarrillos por habitante —el 24 por ciento de los cubanos fuma—; y en el grupo de personas fumadoras hayamos a muchas mujeres que incluso mantienen ese hábito tóxico estando embarazadas.
Si conocemos los efectos negativos del cigarro, ¿por qué nublar los días con tanto humo? Al menos, inténtenlo este 31 de mayo, a lo mejor descubre, como yo, que era mal fumador o mala fumadora.

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4 comentarios el “Mala fumadora

  1. Días difíciles, Kotorra. Qué bueno que ya estás bien y qué bueno que te hayas alejado de ese vicio, lo único que trae es enfermedades y profundos agujeros en el bolsillo…jajajaja

  2. Por suerte no tengo ese mal vicio e intento no ser fumadora pasiva. Y pensar que muchos lo prueban por moda o embullo de otros que se estan ahogando y especulan de dominar la técnica . Y otros tantos que lo consumen como relajante porque se ven alterados. Me alegra que en ti el ciclo fue al revés. Ante tal situación te escapaste de Él.

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