Huracán de solidaridad

Por Karelia Álvarez Rosell

Mi colega Mayra todavía no se recupera, a ella le corre Santiago de Cuba por las venas y aunque lleva más de treinta años en este territorio nunca ha renunciado a su provincia natal, a la tierra rebelde, solidaria y hospitalaria.
Pero no solo ella anda en esta apartada isla con el corazón desecho ante tanto desastre, cada pinero siente los estragos del huracán Sandy en su propia piel porque tiene vivencias de tales fenómenos atmosféricos.
Todavía el nombre de Gustav causa pavor y estremecimientos, pues se empecinó y con furia nos vino encima con fuertes rachas de un ciclón de categoría cuatro para dejar la sensación de haber sido víctimas de una bomba nuclear.

Los de acá sabemos qué se siente ante la pérdida de una vivienda, de dormir bajo las estrellas porque el techo quién sabe dónde fue a parar con la embestida del viento, del deterioro de pertenencias que costaron años de sacrificio y esfuerzo; conocemos de esas noches alumbradas con un mechón, una vela o una luz salida de un pedazo de algodón humedecido con luz brillante…

Aunque hace cuatro años de esos inolvidables sucesos y también de no recibir la visita de tan detestables eventos meteorológicos, los pineros sí tenemos experiencia porque al parecer estos han convertido al Municipio en uno de sus pasadizos predilectos.
No solo las provincias orientales sino también las del centro del país, que sufren afectaciones debido a las intensas lluvias asociadas a Sandy, saldrán adelante, se levantarán y avanzarán en la recuperación porque nos sobra arrojo y existe voluntad política para no dejar a ningún damnificado abandonado a su suerte.
Para las zonas afectadas han salido brigadas. Cuba entera se moviliza para brindar la mano amiga y solidaria. A pesar de las limitaciones la respuesta no se hace esperar, llegan tejas, materiales de construcción, alimentos, colchones, medicinas; además de obreros, técnicos y especialistas en aras de agilizar las faenas y restablecer servicios básicos como la electricidad y las comunicaciones.
Hasta el momento no hay ninguna de este pedazo de tierra cubana, pero deseos no les faltan a los pobladores, quienes en otras oportunidades han brindado su ayuda ante eventualidades similares; no obstante, la tropa está lista y hay quienes revisan en casa qué pueden enviarle a las familias que lo perdieron todo.
Lo cierto es que si bien Sandy causó cuantiosas pérdidas, no pudo quitarle la confianza y la esperanza a la gente. Cuba entera es un huracán de solidaridad.

 

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2 comentarios el “Huracán de solidaridad

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