A trastocar el día

Es tercer domingo de julio, Día de los Niños, por lo que en Cuba retoza como nunca la alegría

Por Karelia Álvarez Rosel

En un carrusel de fantasía andarán los infantes de la Isla de la Juventud este tercer domingo de julio, la invitación es a trastocar el día porque todos los del calendario les pertenecen por ser dueños de la regocijo, contagiarnos con sus ocurrencias y tener la capacidad de hacernos envejecer siendo todavía niños.

En Cuba esas personitas que con sus manitas van tocándolo todo, nos regalan la carcajada de una boca sin dientes, el abrazo, la seña de los ojos pícaros, las travesuras, la imaginación, la sabiduría, la sinceridad, la inteligencia… son seres especiales con derechos respetados, el Estado los malcría, protege y los lleva de la mano con gran placer a pesar de sus limitaciones económicas.

Algunos preferirán celebrar este Día de los Niños en el cine Caribe, donde podrán deleitarse con la actuación de La Colmenita pinera, que les tiene reservada la obra La Cucarachita Martina; otros lo pasarán en la playa, en el barrio montando chivichanas, patines, jugando a la pelota o disfrutando junto a la familia en alguna de las actividades organizadas en el territorio para quienes saben querer.

Y hasta los lugares más intrincados de la Isla como también a las salas infantiles de los centros hospitalarios retozará la alegría y la risa porque el convite es a la sana diversión y a trastocar el día.

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4 comentarios el “A trastocar el día

  1. Mi estimada KARE recuerdo un poema.

    El niño que todo quería ser.

    El niño quiso ser pez
    Metió los pies en el agua,
    Sintió el agua muy fría
    Y ya no quiso ser Pez.

    El niño quiso ser pájaro
    Se subió a los confines del aire
    Le dio miedo las alturas
    Y ya no quiso ser pájaro

    El niño quiso ser gato
    Le ladro muy feo un perro
    Se subió a un árbol
    Y ya no quiso ser gato.

    El niño sin darse cuenta
    Creció, creció, creció
    Y al darse cuenta que era adulto
    Quiso ser niño, y ya no pudo ser.

    • Es por ello, mi buen amigo Néstor, que acá no se le cortan las alas a los niños, ellos no podrán tener los mejores juguetes, ropas o zapatos, pero su felicidad les brota del alma porque pueden soñar, volar. Usted, tanto como yo, lo sabemos, porque los hemos visto en esas escuelas a las que llaman la casa grande, con el cariño que se les atiende de manera gratuita cuando les aqueja un dolor, en los parques donde juegan con esa seguridad que no es muy común en nuestra área geográfica… Gracias por ese poema tan profundo en contenido, tenemos que dejar que nuestros niños sea eso, niños. Un abrazo.

  2. Mi gran amiga y compañera Kare, efectivamente en mi recorrido obligado en cada visita en la hermosa Habana Vieja, por la mañana inicio en el Capitolio,plaza central, museo de arte Cubano, museo de Bellas Artes, Museo de la Revolución y ya cansado me siento en alguna banca del parque donde se encuentra el tanque de guerra con el que combatió el Comandante Fidel y si es entre semana observo jugar los jóvenes estudiantes de octavo o noveno grado felices notándose una gran seguridad sin ningún peligro de malas costumbres de cualquier índole (suspiro) y recuerdo que en nuestro hermoso país México hay lugares o estados donde prevalece la inseguridad y los jóvenes no tienen la seguridad como lo tienen ustedes. FELICIDADES al pueblo cubano por fomentar esos hermosos Valores emanados de la familia y reforzados en las aulas. Aunque les pese a los escépticos que no conocen la mágica Isla Azul.

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