Chaparrones…

Mayo regala agua y aunque a las mujeres nos cauce ciertas molestias, le agradecemos a la naturaleza por las precipitaciones porque los meses precedentes han sido de intensa sequía
Por Karelia Álvarez Rosell
Llueve en mi isla. No son pocas las pineras y pineros que le damos las gracias a la naturaleza por regalarnos estas precipitaciones; es que por acá sobrepasan los cien días sin caer una gota, la sequía ha sido muy intensa.
Es cierto que por estos días casi se nos ha imposibilitado salir de casa, al lavar y tender hasta se nos ha mojado la ropa una que otra vez y hemos llegado al centro laboral semimojadas o con el peinado estropeado; sin embargo, como nunca antes sacamos las capas y las sobrillas para aceptar con beneplácito las lluvias.
Toda esta temporada nos las hemos pasado sacudiendo el polvo debido a la resequedad de la tierra y los pobladores con padecimientos alérgicos han sufrido crisis casi interminables; mientras que por el campo los productores todos los días miraban al cielo en busca de al menos una señal, de una nube gris, de esas que anuncian aguaceros.
Por suerte, ¡al fin llueve!, y ojalá esta primavera nos traiga bastante agua, en verdad la necesitamos para la impostergable recuperación del manto freático, los embalses, los suelos para que las cosechas muestren mejores rendimientos y de los pastos en pos de un incremento de la alimentación animal, cuyo recobro de la ganadería, por ejemplo, se traduzca en más entrega de leche y carne a la industria.
Hoy, mi Isla, tuvo un amanecer espléndido; no obstante, ya comienzan las nubes grises a aparecer, juegan con el Astro Rey para ver quien en verdad se impondrá; tal forcejeo me dice que debo apresurarme con los quehaceres porque de seguro en breve llegará el chaparrón.

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2 comentarios el “Chaparrones…

  1. Por fin la lluvia, Kotorra, los pineros la estábamos esperando, demasiada sequía por acá, así que le damos la bienvenida a mayo con sus aguaceros.

    • Por mi casa queda el organopónico del productor más destacado de la Agricultura urbana aquí, Fernando, el del Nueve Plantas y no sabes la tristeza que me daba ver sus canteros con la tierra seca por la carencia de agua; ahora las lluvias le devuelven el alma al cuerpo.

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