Loreta tiene un jardín de frutales

Una mujer que a golpe de esfuerzo transformó tierras ociosas e invadidas por el marabú en un área productiva
Por Karelia Álvarez Rosell
Fotos: A rturo Enamorado López
En busca de paz y sociego se trasladó Loreta Jiménez García hacia las afueras de Nueva Gerona, pero nunca le pasó por la cabeza que pudiera “batirse” con esas espinosas matas de marabú para crear una finca de frutales.
Ya había escuchacho hablar acerca de la entereza de la ingeniera química, que en un año y tres meses ha logrado transformar para bien y sin tener plenos dominios de las labores agrícolas, el escenario de una tierras donde antes prodominaba la mala hierba.
La visita se hacía casi obligatoria. Llegamos y no solo los perros fueron a nuestro encuentro sino también esta mujer jovial y comunicativa, a quien encontramos en plenas faenas bajo aquel intenso sol que día tras día curte su piel.
“Me hablaron de la entrega de tierras en usufructo y me acogí al Decreto-Ley 259. No ha sido fácil lograr el cambio porque más del 80 por ciento de las cuatro hectáreas era marabú, nos costó mucho trabajo pero en seis meses teníamos el área lista.
“Poco a poco iniciamos la siembra, fuimos plantando una plantica por aquí y otra por allá, ya contamos con cerca de treinta variedades de frutas; algunas exhóticas como la fresa y la manzana, además de piña, mango, aguacate, granada, añón, limón criollo …”
Caminábamos el área pero detiene sus pasos para mostrarnos unas fresas que crecen en un pequeño vivero. Se muestra orgullosa por cosechar este fruto en sus suelos; también por unas guayabas que arranca de las jóvenes plantas para hacernos comprobar su exquisito sabor.
Cuando una concentra la mirada en la finca no deja de preguntarse ¿cómo una mujer ha podido con tanto?, ¿de dónde saca tantas fuerzas para entrarle de frente a estos suelos no muy bendecidos por el agua?
“Este es el resultado de aferrarse a un proyecto. Debo decir que he tenido el apoyo de personas conocedoras de los secretos de la tierra y de especialistas de la Asociación Cubana de Técnicos Agropecuarios y Forestales.
“Gracias a ellos he aprendido a hacer injertos, dominar algunas técnicas para la siembra de diferentes especies, hasta emplear la materia orgánica y trabajar la lombricultura; aquí no utilizamos los abonos químicos ni los plaguicidas”.
¿Cómo se las arregla sin sistemas de regadío?, le pregunto y sonríe para luego responder:
“Toda la siembra es en secano, por lo que agradecemos las lluvias y cuando la naturaleza no nos ayuda, que es casi siempre, pues con cubos regamos las plantas, no importa el cansancio, lo obtenido no lo podemos perder porque miren si es útil, ya hemos entregado nuestras cosechas al hogar de ancianos y en la medida en que avancemos serán más los beneficiados.”
Jiménez García es una mujer incansable y emprendedora, ambas cualidades contribuyeron a que su finca convertida en un jardín de frutales en estos momentos ostente la condición de Referencia Municipal dentro del movimiento emulativo de la Agricultura Urbana y Suburbana, y aspire a la Nacional.
Y lo alcanzará, nos retiramos de allí convencidos de que así será porque Loreta no se dejó atrapar por la quietud del campo sino por sus bondades para establecer una feliz armonía con el Medio Ambiente y sacarle el mejor provecho.

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