Atrapar la Feria

Por Karelia Álvarez Rosell
Aunque la XXI Feria Internacional del Libro finalizó de manera oficial en la Isla de la Juventud, los pineros prefirieron atraparla para continuar disfrutando de esa gran fiesta, considerada como uno de los eventos culturales más trascendentales y masivos del país.
Desde hoy las carpas y los puntos de venta se desmontarán para trasladarse hacia los diferentes poblados de la localidad, con el propósito de quienes no pudieron llegar a la ciudad de Nueva Gerona debido a la lejanía puedan adquirir algunos de los más de 1 525 títulos y 21 881 textos vendidos en esta edición.
De todas maneras, los pineros disfrutamos de una gran fiesta de la literatura y las artes, ese espacio de participación e intercambio, abierto para todas las entidades y profesionales vinculados al mundo de las publicaciones.
En esta oportunidad la feria se le dedicó a la multipremiada escritora local Elena Beatriz Corujo, por sus más reciente lauros: el Latine Heritage de la fundación de igual nombre de los Estados Unidos, Libresa de Ecuador y la Mención en el Premio Casa de las Américas 2012; como también al grupo Sony Boy y su banda, representante de la música del Caribe.
Elena, quien recibió el agasajo del pueblo, durante un encuentro con los estudiantes de la escuela vocacional de arte Leonardo Luberta, expresó: “El Caribe anda entre páginas abiertas…No he aprendido a ser mejor persona en las páginas que he escrito, sino más bien en las que he leído”.
Emocionada por su regreso a Isla de la Juventud, después de tres años, la etnóloga cubana Natalia Bolívar Aróstegui presentó su libro Orisha ayé, redactado a cuatro manos con la escritora Valentina Porras Potes.

La especialista en religiones afrocubanas explicó que las Antillas Mayores y Menores y territorios continentales como Brasil, Suriname y Venezuela son naciones con un común denominador de rasgos culturales y espirituales, cuya raíz es África y el objeto de investigación América.

“Se trata, dijo, de un estudio comparativo de muchas religiones que se conformaron a través del tiempo y tienen una posible equiparación con los complejos religiosos de origen yoruba en Cuba, como la Regla de Ocha o santería”.
Las niñas y niños tuvieron el protagonismo en el más grande evento literario cubano. Para ellos se habilitó el pabellón infantil Tesoro de papel, donde no solo pudieron adquirir títulos como Tilín de Oro, Había una vez o La Edad de Oro sino disfrutar de las actuaciones de grupos de teatros, payasos y las tertulias con escritores locales.
Una página sobresaliente lo constituyó la visita de importantes personalidades de la Literatura, la televisión y de la UNEAC, quienes recorrieron centros de interés económico y social del territorio, donde apreciaron el avance de la recuperación de los daños ocasionados por el paso del huracán Gustav.
Cada año, los pineros esperamos con beneplácito la Feria, ese evento –como bien dijera Abel Prieto, ministro de Cultura– excepcional y único que refleja lo que siente el país por la cultura.

                           

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