Sí, negra

Por Karelia Álvarez Rosell
¡Mira qué clase de blanca echada a perder!, me han dicho en más de una ocasión. En realidad en ocasiones uno escucha cada frase, piropo o halago que dejan mucho que desear, sobre todos aquellos relacionados con el color de la piel; llegan hasta ofender.
Si estamos en una cola podemos escuchar: “Voy detrás de la compañera de color”. Por su parte en la escuela una pequeña le aclara al maestro que “mi papá no es negro sino mulatico; mientras un joven pretende “alabar” a su amiga diciéndole: “Tú lo serás por fuera pero por dentro eres blanca”.
Con cuánta sutileza se enmascara el racismo en nuestro país. Al abordar este tema, pendiente en mi agenda debido a celebrarse en el 2011 el Año Internacional de la Afrodescendencia , recuerdo el día en que una de mis nenas, cuando cursaba la primaria, regresó cabizbaja y con los ojos marchitos a la casa porque su color de piel  había constituido una limitante para ser la más destacada del aula.
La maestra Isabel ese día detuvo la clase para realizar una labor educativa que conllevó a hablarles a los alumnos hasta del Titán de Bronce, pero ¿cómo borrar en una niña de seis años una huella negativa como esa?
Nos sentamos en el sofá de la casa y estuvimos conversando al respecto durante un buen tiempo. Al día siguiente logré que fuera erguida para la escuela porque le dije que su mamá estaba muy orgullosa de ser negra.
El tema de la discriminación racial vuelve a tocarse con fuerza en la Asamblea Nacional del Poder Popular y créanme, este no es un asunto exclusivo de Cuba, máxime si tenemos en cuenta que en América Latina y el Caribe viven unos 200 millones de afrodescendientes, un tercio de la población de la región.
Por otro lado la comunidad negra en el mundo suma unos mil millones, cerca de la séptima parte de la humanidad y una buena parte de estos habitantes son objeto de segregación y discriminaciones más o menos sutiles.
En tanto en nuestro país, según el último Censo de Población, de un total de 11 millones 177 mil 743 habitantes, el 65 por ciento se identificaron como blancos, el 10,1 por ciento como negros y el 24,9 por ciento, mestizos.
Al respecto resulta válido plantear que aunque la Revolución eliminó institucional y jurídicamente la desigualdad, en lo referido a las razas estas perviven de alguna manera, se materializan en las relaciones sociales concretas.
Tales manifestaciones de prejuicios vienen desde patrones raciales que permanecen estáticos a nivel familiar hasta en la forma de valorarse a sí mismo, el modo en que evalúan los grupos étnicos, las posibilidades de acceso a determinados empleos, las condiciones habitacionales y los ingresos personales, entre otros.
Como bien asegura la doctora Graziella Pogolotti, prestigiosa  ensayista y destacada intelectual cubana, las generaciones son hijas de su tiempo, y aunque hoy son menos los prejuicios todavía existen quienes se desenvuelven en un medio con ideas atrincheradas o arcaicas.
De ahí que en la familia, la escuela, el barrio, el universo sonoro y visual queda mucho por hacer; por ello la batalla contra cualquier manifestación de discriminación o racismo debe librarse en el conjunto de la sociedad.
La racialidad requiere de un proyecto específico que borre el dolor ancestral sufrido, atienda reclamos postergados de sus dificultades para la igualdad, programe acciones reales y efectivas basadas en nuestra historia y se propicie una educación integradora.
Considero que no se trata de establecer leyes ni resoluciones sino de fomentar estrategias educativas y de comunicación social mucho más efectivas porque solo así Cuba podrá lograr los cambios culturales desde un paradigma de emancipación y justicia plena.

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10 comentarios el “Sí, negra

  1. es lamentable que esto suceda!!!!! coincido que el mejor lugar donde debería empezarse a generar cambios es desde la educación, atendiendo al respeto por la diversidad e igualdad de oportunidades!!!
    Un cariño enorme para tí Kare!!!!

  2. Buen trabajo Kare, el problema de la racionalidad es un fenómeno histórico-sociocultural, a pesar de los progresos todavía quedan sutilezas; de ahí que tengamos que trabajar más para incidir en las nuevas generaciones.

  3. Muy de acuerdo contigo KotorrA, también vivo orgullosa de ser mujer negra y cubana. Sobre este tema nos queda muchopor debatir y sobre todo por desterrar manifestaciones sutiles que dejan entrever resagos de discriminación racial.

  4. Buen trabajo. Es muy importante hacer más para eliminar esos prejuicios que subyacen y muchos tratan de eso que algunos llaman sutilizas dejen de serlo y sutilmente reaparezcan en el subconciente de la sociedad.
    No podemos ocultar que junto con los progresos institucionales al respecto, ahora se por las condiciones especiales que atravesamos se están develando nuevamente en algunas esferas, ramas laborales y carreras universitarias.

  5. Nací negra, criolla y cubana, orgullosa de mis características. Estoy satisfecha de la vida y me siento encantada con lo que tengo. A los demás les reparto los brotes de mi felicidad porque seguro que no nacieron negros, criollos y cubanos

  6. Los jóvenes de esta sociedad , tiene que estar muy alerta por el renacer de fenómenos de racismo, xenofobia y otras manifestaciones de intolerancia, particularmente minorías ciudadanas. viva el amor entre todos los humanos.
    Gracias Kare

    • Qué Vivan!!! todos los humanos sin distinción de razas, sexos y religión. Por suerte son una minoría, como bien dices Paco y entre dodos debemos aunar esfuerzos para cada vez sean menos estas manifestaciones.

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