Niños con apego por la tierra

Texto y foto: Karelia Álvarez Rosell
Algo inusual ocurre en la parte trasera de mi edificio. Debo decirles que detrás queda uno de los mejores organopónicos del Municipio, el Nueve Plantas, el cual ostenta la Doble Corona que entrega la dirección nacional de la Agricultura Urbana, ese movimiento popular creado en los años más cruentos del período especial para fomentar la producción de vegetales y condimentos frescos.
Pues sí, observé cómo niñas y niños vestidos con su uniforme blanco y rojo, colocaban mesas en un área colindante para ser partícipes de una expo-feria, en la cual mostrarían su apego por la tierra; fue tanta la tentación que me llegué al lugar.
Había que verlos, parecían verdaderos técnicos o ingenieros agrónomos. Ellos, guiados por sus instructores y maestros, expusieron los conocimientos adquiridos en los círculos de interés organizados por el movimiento, con especial énfasis en 21 de sus subprogramas.
Uno, llamado Ernesto, con gran desenfado expuso sus experiencias como apicultor y de la familiarización con las abejas, esos laboriosos y diminutos insectos que producen vitales alimentos para el organismo.
Otros hablaron de sus experiencias en labores vinculadas con el alimento animal, la logística, semillas, sanidad vegetal, la pequeña agroindustria, el uso y conservación de la tierra, el suelo y el abono orgánico, este último tan indispensable si tenemos en cuenta las características de los terrenos del territorio, por lo general carentes de nutrientes.
Con gran destreza los pioneros, también, comentaron acerca de la actividad de riego, la necesaria capacitación de los obreros agrícolas para obtener mayores rendimientos y la comercialización, la cual urge de cambios en aras de que las cosechas lleguen a sus verdaderos destinos.
Esta experiencia, que involucra a planteles educacionales de diversas comunidades del Municipio, tiene como objetivo primordial fomentar en los estudiantes el conocimiento y el amor por el campo; así como el desempeño agrícola, ese que tiene una decisiva incidencia en la alimentación de los pobladores.
Regresé a mi apartamento muy motivada, al punto de sembrar en unos recipientes algunas semillitas de ají, ramitas de orégano y posturas de cilantro; pues no quise quedarme fuera en este apego por la tierra.

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