Solo la dosis exacta


Por Karelia Álvarez Rosell
No son pocos los pacientes que llegan a los consultorios médicos u otro centro asistencial de Salud y solicitan complementar el tratamiento orientado por el facultativo con el suministro de antibióticos; también existen quienes prefieren automedicarse ante un catarro o determinada afección viral.
Quizás algunos desconozcan los efectos nocivos del empleo indiscriminado de los antimicrobianos, de hecho la Organización Mundial de la Salud este año dedicó el Día Mundial de la Salud a la Resistencia Bacteriana porque la situación en el planeta resulta alarmante.
Este problema constituye un obstáculo importante para el éxito en el control del VIH, la malaria y la tuberculosis, tres de las principales causas de mortalidad por enfermedades infecciosas en el mundo; a su vez hace más difícil tratar las infecciones adquiridas en los hospitales, facilita la aparición de “super bacterias” resistentes a los principales antibióticos, y crea la necesidad de tratamientos nuevos, más caros y complejos.Tal situación hizo reunir no solo a clínicos, intensivistas y microbiólogos sino a profesionales de diversas especialidades tanto de la localidad como de otras prestigiosas instituciones del país, como el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kouri (IPK) y el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC), para no solo intercambiar acerca del tema sino con vista a trazar acciones en aras de frenar la amenaza.
Los participantes en el V Taller Nacional de Resistencia Bacteriana, que prestigió al territorio por ser su anfitrión, coincidieron en la necesidad de la correcta selección de los antimicrobianos en el enfrentamiento a la sepsis, tanto a nivel comunitario como hospitalario, teniendo en cuenta que este último constituye el principal reservorio de los gérmenes multirresistentes.
Por ello insistieron, además, en el lavado frecuente de las manos del personal médico y paramédico por considerarse esta parte del cuerpo trasmisora de bacterias; así como de hacer conciencia en la población con el fin de crear el hábito desde edades tempranas y  del cumplimiento de los tratamientos.
Un aspecto recurrente lo constituyó el uso de medicinas fabricadas para los seres humanos en animales, los cuales tienen sus propios fármacos; ello agudiza más la problemática pues las bacterias pueden pasar al hombre.
Es cierto que vivimos una época de grandes avances médicos, el cual ha generado “medicamentos milagrosos” para tratar enfermedades que unas cuantas décadas eran mortales; sin embargo, el llamado es al empleo adecuado con el propósito de lograr una superior eficacia de los mismos, calidad de vida en los pacientes, reducir los gastos y preservar medicamentos para las futuras generaciones.
De lo que se trata es de suministrar y consumir solo la dosis exacta; así como el antibiótico preciso para cada cuadro infeccioso. Solo con una correcta actuación garantizaremos que haya cura mañana.

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