Permítanme carcajearme…

Por Karelia Álvarez Rosell

Sí, hasta pido permiso para carcajearme porque las calumnias del gobierno de Estados Unidos lejos de indignarme suscitan en mí ganas de sonreír; es que ya no saben qué inventar para desacreditar a mi pequeño país.

Ahora resulta que han incluido a Cuba en la peor de las categorías del informe del Departamento de Estado sobre las naciones que “no cumplen completamente con los estándares mínimos para la eliminación de la trata de personas y no hacen esfuerzos significativos con ese fin”.

¿Qué absurdo, acusarnos, nada menos y nada más, de practicar la  trata sexual de menores y el trabajo forzado infantil? Solo a personas dementes y que padecen de una ceguera irreversible se les podría ocurrir un cuestionamiento tan cruel como este.

Y no es que nos creamos el ombligo del mundo, claro que no lo somos, pero en medio de nuestras imperfecciones, los niños acá son sagrados, a estas criaturitas no solo las familias les garantizan lo mejor pues también el Estado cubano establece mecanismos, normas y leyes muy avanzadas para su protección.

Los progresos alcanzados en tal sentido han sido reconocidos por la UNICEF, organización de las Naciones Unidas que en disímiles ocasiones ha hecho público los logros de Cuba en materia de Salud y Educación, como dos de los programas más exitosos de la Revolución.

Para esclarecer todavía más, les puedo agregar que acá los pequeños reciben una atención gratuita desde que habitan la barriguita de mamá, con un seguimiento obstétrico-gonecológico de alta calidad, y eso, ya es garantía de un nacimiento satisfactorio.

El hecho de que la tasa de mortalidad infantil en el 2010 haya sido de 4,5 por mil nacidos vivos, es otro ejemplo elocuente y esta constituye una de las cifras más bajas del mundo y especial de este hemisferio.

A mí, sinceramente, me sobran los argumentos y cuando le comentaba a mi nena mayor acerca del embuste de los enemigos del Norte, entre risas y asombro, contestó: “Qué mentira, mamá, a esta gente no se les puede hacer mucho caso, están locos… dale, dame la merienda que se me hace tarde para los ensayos”.

Ella, como muchos de sus amiguitos, está inmersa en los preparativos de su graduación de nivel elemental de música, pero en tales trajines también andan cientos de coetáneos de otras Enseñanzas, quienes festejarán por estos días el cierre exitoso del curso escolar 2010-2011.

El universo infantil en mi isla es maravilloso, lleno de sueños, realidades y alegrías. ¡Qué pudiera ser mejor!, es verdad, sobre todo si el imperio no le pusiera más zancadillas a Cuba; sin embargo, las niñas y niños cubanos no tienen pesadillas en las noches porque ni se acuestan con hambre ni sueñan con guerras sino con ese mañana al que no se les impide llegar.

Por eso, ante esta nueva patraña de Estados Unidos, les solicito permiso para carcajearme.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s