Humo adolescente

  •  La lozanía de esta hermosa etapa de la vida corre el riego de envejecer temprano por incrementarse en ella la adicción del tabaquismo

Por Karelia Álvarez Rosell
Fotos: Gerardo Mayet Cruz
“Comencé por unos socios míos, ellos fumaban y me embullé; un día les pedí un cigarro, me lo dieron y al encenderlo por poco me ahogo, lo sentí malo los primeros días, pero seguí, me entretenía ver el humo.”
Nos dice un muchacho de quince años que no quiso revelar su nombre y cursa estudios en el Instituto Politécnico de Economía y los Servicios Fe del Valle, uno de los centros educacionales de la localidad por donde estuvimos en busca de los chicos que aprovechan el horario de merienda para darse una escapadita en las afueras en aras de contaminar sus pulmones.“¡Qué va!, en la escuela nunca lo hice porque si nos cogen… hasta en el mural está lo que nos puede ocurrir, lo hacemos al salir; sí, es verdad que nos incita el deseo de tomar, pero yo no soy tomador, lo mío es un buchito, nada más.
“Mi familia no lo sabía, se enteraron por algunas de sus amistades cuando lo dejé, mi mamá y mi abuelo hablaron conmigo, me dijeron que no lo volviera a hacer porque hace daño; ninguno de ellos fuma.
“¿Por qué lo abandoné?, el cigarro da tremenda peste y eso molesta, además las chicas más que acercarse te rechazan por eso; no da ninguna hombría, en mi vida volveré a ponerme uno en la boca.”
La estancia en este plantel educacional nos permitió intercambiar criterios con algunas de las alumnas, por ejemplo, Saylí Castro Ramos, quien cursa la especialidad de Gastronomía, manifestó que muchos se adentran en esa adicción por considerarlo una moda.
“Algunos piensan que van a tener más muchachas pero no es así, se ven feos, al menos a mí no me atraen, me gustan los que no fuman ni toman, bueno tan solo un poquito cuando salimos a compartir a lugares recreativos como El Pinero o Rumbo, oye, cómo se pone Rumbo, con un ambiente muy contaminado debido al humo del cigarro.
“Por supuesto que molesta, aunque ya casi estoy acostumbrada porque en mi casa solo mi hermano y yo no fumamos, todos los demás sí.”
Tras la cerca, muy deteriorada por cierto, que tiene el politécnico encontramos a unos estudiantes que aprovecharon el horario de merienda para fumar. Nos acercamos y en un principio fuimos rechazados; sin embargo, luego sostuvimos una animada conversación, por supuesto, sin desprenderse del tabaco blanco ¡con filtro!
Sus edades oscilaban entre los 16 y 18 años, a muchas de las interrogantes prefirieron darle como respuesta una encogida de hombros, mirada o sonrisa cómplice; también alguna de esas bromas propias de la edad.
Tan solo uno de ellos testificó el conocimiento de sus padres y el hecho de trabajar la tierra para poder costearse los gastos de la compra de cigarros a siete pesos o en moneda libremente convertible, sí, porque los de filtro solo los ofertan en esta moneda.
Cabría indagar ¿cómo los demás muchachos se las ingenian para mantenerse el vicio? Todos conocen los daños que provoca tal adicción; aún así, insisten en correr los riesgos porque al parecer fumar es un placer… como dice la canción.
CORRE, CORRE, SE QUEMA…
La Isla de la Juventud en la actualidad muestra una incidencia de tabaquismo del 27,1 por ciento y según los especialistas la tendencia es al incremento en los últimos años, siendo la adolescencia una de las etapas de la vida más vulnerables.
En busca de mayor información llegamos Centro Municipal de Promoción y Educación para la Salud, ubicado en el reparto Micro 70, donde dialogamos con Yanet Pozo Osorio, coordinadora del Programa de Prevención y Control del Tabaquismo.
Resultó preocupante conocer que Cuba ocupa el tercer lugar  en América Latina en cuanto al consumo con una tasa del 31,9 por ciento y ese mismo lugar en adolescentes pasivos en el hogar con un 59,6.
“Entre las comunidades más implicadas –plantea– tenemos a Construcción Industrial y 26 de Julio, ahí reforzamos nuestras acciones encaminadas a enaltecer el papel de la familia y la sociedad en cuando a los modos de actuación de jóvenes y adultos.
“Cada área de salud dispone de una educadora, la cual responde al Centro y estas se ocupan de realizar labores educativas en las barriadas con el objetivo de lograr que los pobladores ganen en comprensión en cuanto a las afectaciones generadas por el tabaquismo.”
Explicó que debido a la problemática actual en el territorio, donde la adicción tiende a aumentarse en las edades comprendidas entre los 15 y 19 años, llevan dos trabajos al Evento Nacional de Tabaquismo, el cual tendrá lugar en el Pabellón Cuba los días 29 y 30 del presente mes, como antesala del 31 cuando se celebra el Día Mundial contra el Tabaquismo.
Actividades educativas para elevar la percepción del riesgo de las y los adolescentes frente a la adicción del tabaco desde las bibliotecas escolares en la Isla de la Juventud y Propuesta de intervención psicológica para fumadores pasivos adolescentes, son las dos ponencias que representarán al territorio en el encuentro.
Pozo Osorio manifestó que los tres policlínicos existentes en el Municipio disponen de una consulta de deshabituación tabáquica, donde especialistas se ocupan del tratamiento y seguimiento con vista a que el paciente abandone la adicción.
“Tenemos –agrega– el Centro Comunitario de Salud Mental, en cual también brindan este servicio; al igual que la Línea Confidencial Antidroga, en el cual brindan orientación, ayuda psicológica y apoyo las 24 horas del día, tan solo con marcar en el teléfono el 103.”
La especialista al referirse a los retos mencionó el aumento del nivel de respuesta y acciones entre los organismos e instituciones educacionales, lograr el cabal cumplimiento del Decreto-Ley 360, que prohíbe fumar en las instituciones de Salud y ganar en mayor  comprensión dentro de la sociedad en cuanto a los daños que acarrea el tabaquismo.
NO ENVEJECER ANTES DE TIEMPO
Los efectos del tabaco están más que demostrados y no son nada halagüeños. Cada año se producen cuatro millones de muertes por enfermedades relacionadas con su consumo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud.
La adicción provoca menos oxígeno para los órganos, dañan los vasos sanguíneos, paraliza los cilios respiratorios, daña los ojos, provoca úlceras, problemas de fertilidad, impotencia y hasta acelera el envejecimiento.
Mucho queda por hacer con respecto a la incursión, cada vez más creciente, de los adolescentes en cuanto al consumo de cigarro y créannos que frenar el deterioro de sus vidas está tanto en la familia como en la escuela y la sociedad, instituciones que lejos de tolerar y hacerse los de la vista gorda deben llevarlos a comprender que la verdadera moda es vivir de manera sana y saludable.

En Cuba el tabaquismo es el principal responsable del 12 por ciento de la mortalidad adulta anual, el 25 de las cardiopatías isquémicas, el 33 de las muertes por cáncer, el 75 de las bronquitis crónicas y enfisemas; así como el 90 del cáncer de pulmón.

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