Ser auténticas

¿Habrá hombres inconquistables? me preguntó una amiga desesperada porque “me atrae un muchacho y ya no sé cómo demostrárselo”. Le dije que no se preocupara, que no era ella sola a quien le sucedía algo similar y que tuviera paciencia porque, como dice el viejo refrán… lo que está para uno no hay quien se lo quite.

Me propuso hablar al respecto. Realmente el tema es complicado ya que no todas utilizamos el mismo “librito” para conquistar, algunas se valen del método de la indiferencia mientras otras de la pasión desmedida, la ropa atrevida, el maquillaje acentuado, un piropo… De todas maneras me detuve y pregunté a varias mujeres.

Una me contestó: “Cuando alguien me cae bien, si lo encuentro por la calle trato de tropezar con él o de sacarle conversación y a partir de ahí, lo demás viene solo; sino lo miro fijamente, recuerdo que un día lo hice y tuvo que preguntarme”.

Otras contestaron no tener gracia, arte o ponerse nerviosas cuando algún joven les gusta, “una vez en casa, antes de salir, practiqué todo lo que le iba a decir y cómo desenvolverme. Me puse un vestido ajustado al cuerpo, estaba sexy y cuando lo tuve frente a mí, hasta las rodillas me temblaban, me quedé muda, no hice nada”.

La preocupación por su familia, por las cosas que le gustan, sus problemas, el silencio, una mirada discreta pero centelleante, la espontaneidad, prepararle una comida exquisita, entre otras, constituyen también armas empleadas por nosotras.

Si me pidieran un consejo les diría que coincido con todas porque cada cual tiene sus técnicas para atraer, solo basta descubrir cuáles son nuestras armas y las debilidades de los hombres para explorarlas al máximo.

Pero lo más importante es la naturalidad, la simpatía, el talento y, eso sí, ser muy femeninas; hago énfasis en esto último porque existen quienes dicen ciertas palabritas y al desenvolverse con sus coetáneos utilizan cada modales que dista mucho de las más elementales normas de educación.

El método más eficaz para seducir no se ensaya, sale de adentro; un peinado diferente, un mercado maquillaje o un perfume provocador, sólo son complementos, que aunque artificiales, no los podemos descuidar.

No existe, amigas, corazones inconquistables. Creo que el amor no se busca. Llega solo, cuando una manos lo espera nos sorprende. Reconozco que en ocasiones demora, pero al final siempre aparece y entonces disfrutamos de ese sustico que acelera las palpitaciones de nuestro corazón.

¿Saben cuál es mi mejor consejo? Ser auténticas.

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